Esta dedicado a la la villa del Espiritu Sancto, en el centro de Cuba.
Por Raúl I. García Álvarez*
Sancti Spiritus (PL) Las villas La Trinidad o Santísima Trinidad y la del Espíritu Santo, en el centro de Cuba, surgieron de un mismo alumbramiento consumado por el adelantado Diego Velázquez en 1514.
Ambas metrópolis se aproximan al medio milenio, con características distintivas de una época marcada por la ocupación y el delirio de riqueza de los conquistadores que dieron al traste con la población indígena.
Trinidad, modelo de vocación artística, arquitectónica y artesanal, es considerada el mayor museo natural del Caribe. Declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1988.
En el Centro Histórico armonizan estilos de los siglos XVIII y XIX, y los primeros años del siglo XX.
El paso de las casas de adobe (barro y guano) a la modernidad de cada época permite al caminante descubrir artísticos balcones, torneados balaustres de maderas preciosas, complejos trabajos de rejería, paredes con maravillosos decorados y románticos patios.
La Plaza Mayor es lugar de preferencia. Rodeada de mansiones convertidas en museos.
La residencia de la familia Sánchez-Iznaga, actual Museo de Arquitectura Trinitaria, presenta tallados en madera, decoraciones murales, colecciones de rejas y balaustradas; el Palacio Cantero, guarda costumbres de la aristocracia criolla.
Sobresale también la casa del Regidor Ortiz y la iglesia de La Santísima Trinidad, donde se conserva la imagen del Cristo de la Veracruz.
La vivienda más antigua está en la calle Real del Jigüe número 51, que perteneció a la familia Martín de Olivera y Vargas-Machuca, y data de 1723.
El Palacio Brunet, ahora Museo Romántico, es representativo de la época de más esplendor de la burguesía local de 1850. Su patio con macetas y flores es una belleza.
El insigne naturalista y geógrafo alemán Alejandro de Humboldt (1769-1859) en marzo de 1801 visito la villa.
Trinidad conserva la muestra más significativa de Cuba de rejas criollas -de madera y hierro redondo y liso- que se integra a toda una cultura nacional.
VILLA DEL ESPÍRITU SANTO
Sancti Spiritus, en la actualidad cabecera de la provincia homónima, conserva en su casco histórico edificaciones de diversos estilos que enriquecen el enrevesado entramado urbano.
Según informe que le hace al Rey de España el Gobernador Rojas su primer sitio fundacional fue en las márgenes del río Tuinucú.
Ocho años después se traslada para las orillas del río Yayabo en búsqueda de mejoría económica, ubicación que mantiene en la actualidad.
Sus habitantes festejan el aniversario de la constitución de la comarca el 4 de junio, fecha en que fray Bartolomé de las Casas se opuso, en la Pascua de Pentecostés (Sermón del Arrepentimiento), a las injusticias que los colonizadores cometían contra los indios.
El conjunto histórico-cultural del centro real con su Iglesia Parroquial Mayor, el teatro Principal y el Puente sobre el rio Yayabo son objetivos prioritarios en busca de que sean reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultural.
La Iglesia Parroquial Mayor (1680) es considerada una de las construcciones más antiguas de la villa.
El majestuoso Puente, con sus cinco arcos distintivos, cuya fortaleza según la tradición oral se debe al uso de leche de burra o vaca en la mezcla.
En los límites del Río Yayabo, en el año 1838 se construyó, por iniciativa de un grupo de entusiastas vecinos de la villa el Teatro Principal que conserva las huellas coloniales en su fachada y paredes.
En la actualidad hay un nuevo renacer con el rescate de palacetes, casas coloniales y el empedrado de las callejuelas y vías principales de la zona histórica.
Se desvisten del asfalto añejos boquetes para volver a sus orígenes recubiertas de piedras las calles Guairo y San Miguel, accesos a la Casa de la Música, otra casona colosal.
Cada obra tiende a preservar cada detalle, su estilo e incluso sus colores originales que marcaron las diferentes épocas coloniales.
Se estudia además el devolverle el empedramiento al puente que une el norte histórico de la villa espirituana con la zona urbana del sur surgida de pequeños caseríos que dieron forma al barrio de Colón.
Las tradiciones forman parte de la cotidianidad, se han conservado de generación en generación: Los coros de clave, únicos en la Isla, surgieron hace más de un siglo, los cabildos, la parrandas y los tríos.
Como una manifestación autóctona de carácter religioso en sus inicios nace en 1655 el Santiago Espirituano, que cada año se celebra a fines del mes de julio.
Sancti Spiritus y Trinidad tienen ese sabor colonial de calles empedradas en plena composición, con palacios y casonas, testigos presente de más de quinientos años