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Esta dedicado a la la villa del Espiritu Sancto, en el centro de Cuba.

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Abejas cubanas: Zumbido para la vida

PORRAÚL I. GARCÍA ÁLVAREZ

Las mieles de abeja y, en especial las ecológicas, obtenidas de plantaciones exentas de aplicaciones de productos químicos que exporta Cuba cada vez disfrutan de mayor prestigio, tras riguroso proceso de certificación.


Para los especialistas, ese prestigio es el fruto de más de cinco siglos, desde que el Almirante Cristóbal Colón puso sus pies en la Isla (1492) y afirmó que era "la tierra más hermosa que han visto jamás ojos humanos".

Los navegantes descubren que entre la comunidad indígena vivían las abejas criollas, conocidas como de la tierra o meliponas, insectos dóciles y poco productivos, aunque su miel es de altísima calidad.

Casi tres siglos después (en 1764) llegan del sur de Estados Unidos a la isla los primeros apiarios de abejas negras, altas productoras de miel.

En 1950 se introduce la especie amarilla de origen italiano, dando paso a un cruzamiento que se extiende por todo el país; en la actualidad existen unas 150 mil colmenas.

Según estudio del Centro Nacional de Investigaciones Apícolas en el Wajay, La Habana, las actuales abejas cubanas, resistentes a las enfermedades, se ubican entre las más productoras del mundo.

Se estima un potencial promedio de unos 100 kilogramos por colmena.

La extracción de miel está en el orden de las 10 mil toneladas, de las cuales se exporta cerca del 70 por ciento.

Las industrias farmacéutica y alimentaria están consideradas entre las que más demandan la miel, el propóleo, la jalea real y el polen, productos que resultan de interés por el gran número de propiedades medicinales y nutritivas que se les atribuyen.

La luz natural le otorga a la melaza de las abejas propiedades curativas, conciliadoras de los sueños, acciones favorables sobre la piel y las vías respiratorias, y ser fuente de energía.

La calidad de este producto natural cubano mantiene un lugar privilegiado en el mundo, ya que más del 98 por ciento proviene de más de 300 especies de plantas silvestres, de las cuales unas 75 son asiduamente visitadas por las abejas.

Entre las especies de mayor aporte melífero se encuentran las flores silvestres de bejuco indio, campanilla morada y blanca, romerillo de costa, piñón florido, cítricos, soplillo y mangle prieto.

Los plantíos de café y cacao orgánico en las zonas montañosas son fuentes para el desarrollo de la producción de miel de abeja orgánica.

Según estudios realizados, en Cuba existe espacio y flora melífera para instalar unas 200 mil colmenas, aunque actualmente se dispone de unas 150 mil.

Los principales clientes de las mieles cubanas son Alemania, Holanda, España y Japón, interesados en mieles específicas.

Las exportaciones cubanas están en el orden de las siete mil toneladas, mientras que en el mercado internacional se comercializan anualmente unas 400 mil toneladas.

TRADICIÓN EN EL MANEJO DEL APIARIO

Con el paso del tiempo los apicultores cubanos mantienen su método tradicional de cuidado y explotación de los apiarios, particularidades que los distinguen.

A esto se unen la certificación del sistema integrado de gestión de la calidad para la exportación en la planta de la central provincia central de Sancti Spíritus, 350 kilómetros al Este de La Habana.

Bruno García, director de la apicultura en el territorio, explicó que por su alta calidad el producto logró la certificación basada en las normas ISO 9001 de 2008, categoría que solo exhiben 680 organismos cubanos y 34 de ellos en la agricultura.

El centro, con equipamiento de última generación, procesa el 70 por ciento de la producción nacional, desde Pinar del Río en el occidente hasta Camagüey en el Este.

La producción nacional ha crecido progresivamente en el último lustro, aunque la aspiración es llegar a unas 10 mil toneladas anuales, cifra que se logró en el período 1983-1984.

En Contramaestre, en el oriente del país, existe la segunda planta beneficiadora, que también lucha por la certificación.

De acuerdo con datos del Ministerio de la Agricultura, en la Isla existen unos dos mil productores de miel, de los cuales son los mayores acopiadores los del sector campesino.

También se labora en promover la cultura medioambiental y modernizar las bases productivas para elevar el rendimiento por colmena, desde un promedio anual de 43 kilogramos hasta 45 a 55 kilogramos.

El programa incluye la siembra de especies arbóreas foráneas altamente melíferas, entre ellas la acacia. Experiencias en Brasil con esta planta indican que 10 colmenas ubicadas en una hectárea producen en un año 200 kilogramos de miel cada una.

Estudios nacionales y de expertos foráneos afirman que las abejas cubanas aportan la miel más fresca y clara del mundo.

DE SU HISTORIA

Los productos de las abejas (Apis mellífera), han sido utilizados por el hombre, desde la Edad de Piedra hasta nuestros días, con fines medicinales y nutritivos.

Entre ellos, el propóleo está siendo objeto de numerosos estudios en la actualidad, aunque se conoce que ya era utilizado en el antiguo Egipto, donde los sacerdotes lo manejaban como sustancia medicinal y componente de los ungüentos y cremas para embalsamar.

De los griegos se recibe su nombre (pro: delante de, y polis: ciudad). Aristóteles lo consideró un remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones.

Galeno, en el siglo II, menciona el própolis en sus trabajos, y el famoso médico y filósofo persa del siglo XI, Avicena, dice de este: Tiene la cualidad de eliminar las puntas de flechas y las espinas, vivifica, limpia fácilmente y ablanda fuertemente.

Entre los años 1899 y 1902, en la guerra Anglo-Boer en el Cono Sur Africano, esta sustancia se empleó en la cura eficaz de heridas infectadas y como sustancia cicatrizante, cuando aún se desconocían los antibióticos.

Mientras, el propóleo es utilizado por las abejas como cemento para la colmena, y existen evidencias de que la protegen de hongos, bacterias y otros invasores.

La miel de abejas es un meritorio elemento de la naturaleza a disposición de la humanidad por su contenido mineral: fosfatos de calcio, de hierro, de magnesio, potasio de sodio, azufre, cloro, enormes cantidades de ácido fosfórico, manganeso, cobre y enzimas en buenas proporciones.

Es uno de los alimentos más energéticos que se conocen, pues contiene partículas coloidales en suspensión con cargas eléctricas positivas. El consumo de miel de abeja es altamente beneficioso para el cuerpo, la salud y el embellecimiento, como reafirma un adagio chino: Zumbido, miel para la vida.

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