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Esta dedicado a la la villa del Espiritu Sancto, en el centro de Cuba.

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El ingenio del cubano

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Por Mayra Pardillo Gómez*

Foto GARAL



Sancti Spíritus, Cuba (PL) El ingenio del cubano salta a la vista en momentos alegres y hasta trágicos, busca cualquier arista para sacar el humor o hacer la vida más placentera y si de refranes o frases se trata, está entre los mejores.

  A principios del Siglo XX era común ver los carretones de mulos (asnos) que transportaban el tabaco o el carbón. Hay bellas postales donde se observa el medio de transporte en cuestión con grandes ruedas de madera, que ilustran La Habana de la época u otros sitios campestres.

Otros aparecen tirados por bueyes.

BREVE HISTORIA DEL TRANSPORTE 

Sin embargo, los cubanos se las ingeniaron para encontrar en la volanta, por ejemplo, un carruaje cómodo y elegante. De hecho se diseñaron varios modelos, como el quitrín, el cual, se asegura, era más pequeño y fácil de maniobrar.

Hay quienes afirman que sin dudas era la volanta superior en dimensiones y la que más admiración despertaba.

Un día de diciembre de 1898 los habaneros escucharon el ruido del primer automóvil, incapaz de recorrer más de 10 kilómetros por hora, que, se asevera, llegaba para establecer la competencia con el coche de caballos.

El transporte tirado por caballos hoy no es una novedad y sigue -con transformaciones en su diseño- como un medio de trasladarse, mientras se codea de tú a tú con los modernos y altos ómnibus o con los más pequeños.

En muchos de estos buses el pasajero disfruta de comodidad y aire acondicionado e incluso algunos de ellos -llamados por los cubanos guaguas- tienen baño.

A ello se unen los transportes escolares y de algunos centros laborales -con menor capacidad-, camionetas, taxis, camellos -ómnibus cuyo parecido recuerda a los dromedarios-, así como camiones y autos estatales y particulares que transitan por las vías, junto con bicicletas y bici-taxis.

Estos últimos tienen capacidad -en su inmensa mayoría- para dos pasajeros sentados y un tercero, que va delante y es el encargado de pedalear hasta llevar a su destino al cliente.

Por otra parte, según datos consultados en Internet, la historia del ferrocarril en Cuba arranca de manera oficial el 12 de octubre de 1834, al aprobar la construcción de la primera línea el rey Fernando VII de España.

Añaden esas referencias que en noviembre de 1837 la Compañía Caminos de Hierro de La Habana inauguró la línea de 27,5 kilómetros desde la capital del país hasta el poblado de Bejucal, el cual se considera fue el primer ferrocarril de vapor en América Latina.

Algo después llegaba hasta la localidad de Güines, mientras que en 1846-1851 se estableció un servicio ferroviario de Camagüey (otrora Puerto Príncipe) a Nuevitas.

Poco a poco se fueron incorporando otros poblados y regiones del país al empleo del ferrocarril como un medio de transporte cómodo, seguro y adecuado para llevar las más disímiles mercancías.

En estos momentos se observa un renacer del ferrocarril cubano y un fuerte empeño por parte del Gobierno y el Estado para rejuvenecer sus vías, coches y vagones.

SIMPÁTICOS NOMBRES 

Aunque hemos comenzado haciendo un breve esbozo sobre la introducción en Cuba de algunos medios de transporte y cómo son en la actualidad, es de los coches -comúnmente conocidos como carretones- y en particular a los ingeniosos nombres que sus dueños les han puesto, a lo que nos referiremos.

Una hora -tal vez menos-, sobre todo en la mañana, le permitirá a quien visite esta ciudad central de Cuba, leer los nombres más originales pintados al costado o en sus techos de lona.

Transitan de un lado a otro por alguna de las más anchas y principales avenidas de esta villa, fundada en 1514 por Diego Velázquez y ubicada a unos 350 kilómetros al este de La Habana.

Así reparará en los que aluden a sucesos climatológicos, al idioma inglés, a la simpatía que despierta el sexo opuesto, a estados físicos o anímicos, a títulos nobiliarios, a animales feroces y otros más sencillos que se auxilian del diminutivo de un nombre.

Entre los recogidos, en poco más de media hora de parada en una esquina espirituana, están: Piña para las niñas y Taxi OK (que debe significar, por la traducción de OK al español, visto bueno, consentimiento o bien).

Se unen a los anteriores: El Huracán, El Luisa, El Puntillazo, Bésame loca, No fear (en inglés, relativo al temor o el miedo), El rey y El lobo plateado.

Ahora bien, uno de los más ingeniosos, a nuestro parecer, es el que conjuga las letras con las matemáticas, para dar un producto acabado y gracioso, que dice mucho del optimismo de su creador: "Me 109 cito".

Aunque realmente tampoco sabríamos decir si se refiere al sentir del conductor del coche o al coche en sí mismo.

Alguien habrá pensado al leer el título de esta crónica que el tema sería otro; por ejemplo, el de los centrales azucareros, denominados antiguamente ingenios, pero quizás se llevó una sorpresa si llegó hasta el final.


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