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Esta dedicado a la la villa del Espiritu Sancto, en el centro de Cuba.

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Nacidos en otras tierras eligieron la calle Real

Por Mayra Pardillo Gómez *

Sancti Spíritus, Cuba (PL) En la considerada calle principal de esta 
ciudad central del país, denominada Real hasta inicios del pasado 
siglo y conocida posteriormente -hasta nuestros días- como 
Independencia, se agrupan un sinnúmero de inmuebles con interesantes 
historias, donde habitaron personas de diferentes partes del mundo.

Para enlazar estas historias, Prensa Latina entrevistó a María 
Antonieta Jiménez Margolles, Historiadora de la Ciudad, y autora 
-junto a Javier León Valdés-, del libro titulado Calle Independencia 
que fue Real (2012).
Explicó que la antigua casa de Real No. 10, hoy Independencia No.163, 
comienza a hacer su historia cuando en el siglo XVIII el genovés  
Antonio de Fábrega, quien era capitán de las milicias espirituanas, 
ordenó construirla.

REALIDADES Y LEYENDAS

La casa de la calle Real No. 15, una construcción doméstica, ?conserva 
aún parte del techo inclinado de madera preciosa y tejas criollas, con 
modificaciones hechas por su dueño el notario José Norberto Rodríguez 
Rincón?, dijo.
De origen colombiano, este propietario fue ?mecenas de la cultura 
espirituana y durante el tiempo que habitó allí la hizo famosa por las 
tertulias que celebraba, que contaron con la actuación de destacados 
músicos como el cubano Claudio Brindis de Salas?, subrayó Jiménez 
Margolles.
Según comentó la historiadora de la Ciudad, María Luisa Puig Alemany 
compró en el siglo XX la casa y la modernizó ?con falsas bóvedas de 
yeso en la primera crujía, persianas francesas y una fachada donde 
sobresalían las rejas con diseños geométricos y cruces como remate 
superior".
Los pisos de la casa conservaron los hermosos mármoles blancos y 
negros que posiblemente daten del siglo XIX.
Sin embargo, en 1944 el esposo de María Luisa le es infiel y este 
acontecimiento sentimental caló tanto en ella que rechazó continuar 
alojándose en la vivienda, por lo que la vendió.
En la antigua Real No.18, a mediados del XIX, la casa tenía un valor 
de 18 mil pesos y su dueño era el rico hacendado Santiago Buenaventura 
García Reyes, pero sus herederos se vieron obligados -por estrecheces 
económicas- a venderla en 1899 al comerciante español Sebastián 
Fernández del Nogal Manjón.
El obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa se hospedó, en 
1819, en una confortable vivienda que posteriormente tendría varios 
dueños, incluyendo el Licenciado José de Jesús García Abstengo, 
propietario de diversos terrenos rústicos y urbanos y quien fuera 
alcalde de Sancti Spíritus varias veces.
Su hija, Serafina María de la Luz García Echemendía la heredaría, pero 
al ser abandonada por su esposo, ella se unió a otro hombre, cuando 
aún no existía en Cuba la Ley de divorcio.
Serafina fue rechazada por la sociedad, viéndose obligada a vender la 
vivienda, dad sus dificultades económicas.
En la actual Independencia No. 112, el 3 de septiembre de 1904, 
Esteban Sigues Dulcet, natural de Barcelona, y Evaristo García y 
Valle, de Oviedo, fundan una sociedad mercantil de víveres, ferretería 
y locería.
El arquitecto Antolín García Carbonell afirmó a los autores del texto 
citado anteriormente que las paredes de esta última vivienda tenían 
abundantes pinturas murales y que existían diversas leyendas alrededor 
del inmueble, tales como las socorridas cadenas arrastradas, ?una 
bolita que corría por el piso hasta rebotar contra el rodapiés y 
extraños ruidos?.
Por su parte el arquitecto Armando Carbonell Saínz, tío del anterior, 
expuso la hipótesis de que los ruidos provenían de otros locales y se 
trasladaban hasta la casa a través de un túnel que la unía con la 
Iglesia Parroquial Mayor, Monumento Nacional.
"El propósito del hipotético túnel -del que nada se sabe porque nunca 
se hicieron excavaciones- era servir de refugio durante las invasiones 
piratas y facilitar el paso de las monjas que ocuparon la casa en 
algún momento", indica Jiménez Margolles.

DIVERSOS ESTILOS ARQUITECTÓNICOS

En la residencia marcada antes con el No.12 "algunos distinguen cierta 
influencia Art Decó", señala la Historiadora de la ciudad de Sancti 
Spíritus, una localidad que se aproxima a sus 500 años de fundada.
También la calle acogió a maestros de obra extranjeros como Conrado 
Garau Gayá, quien nació en Menorca, Islas Baleares, en 1895, mientras 
su llegada a Sancti Spíritus debió acontecer cerca de 1920.
El dirigió la obra donde se instaló, tras finalizar en 1926 su 
construcción, la Sociedad de Instrucción y Recreo Colonia Española. 
Actualmente acoge a una tienda recaudadora de divisas.
José de Jesús García Abstengo, el primer alcalde espirituano, la 
adquirió en 1878, antes de edificarse el actual edificio ecléctico.
Otra vivienda de la calle Independencia fue adquirida en 1880 por el 
comerciante catalán Rafael Albert y Palau, mientras en la número 30 
vivió el comerciante polaco Wolf Lerman Kosman.
En otra, su propietario sería el comerciante asturiano Manuel Isla 
Vigil -falleció en 1871 en Gijón, Asturias- y en la Real No.33, hacia 
1839, habitaría Marcial Betancourt, oriundo de Lanzarote.
Mariano Tobeñas Mirabent, nacido en Zaragoza, llegó a esta ciudad y 
sobresalió como pintor.
A inicios del siglo XIX vivían en Real No.29 Josefa Mariana 
Echemendía, casada en 1797 con el tinerfeño Matías Gil y "se supone 
que la casona que aún existe data de aquella época".
Real No.41 fue adquirida por Valentín Larrañaga, comerciante natural 
de Guipúzcoa, España.
El libro recoge la evolución desde sus inmuebles, a partir de la 
esquina del parque Honorato (antigua plaza de Jesús Nazareno) hasta el 
parque Serafín Sánchez (antigua plaza de San Francisco), por ser el 
tramo más antiguo donde desarrollaron sus actividades los habitantes 
de la villa, fundada el 4 de junio de 1514, puntualiza.
De Colombia, Italia, Polonia o localidades españolas como Barcelona 
(Cataluña), Oviedo, Asturias, Islas Canarias, Islas Baleares o de 
otras partes de España, aún sin precisar, llegaron personas que 
encontraron en la calle Real un sitio particular para vivir y ejercer 
el comercio.
Ellos habitaron en construcciones, algunas con un marcado estilo, 
morisco, Art Decó, neoclásico o ecléctico.

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