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Esta dedicado a la la villa del Espiritu Sancto, en el centro de Cuba.

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Secretos ocultos en mansión espirituana

 

Por Mayra Pardillo Gomez

Foto de Garal[000259]

 

A una cuadra del concurrido y céntrico parque Serafín Sánchez, se alza una casona, cuyos valores históricos y arquitectónicos impulsaron hace algún tiempo a la Oficina de Restauración de Monumentos y Centro Histórico de Sancti Spíritus a investigar sus orígenes.

La indagación arrojó sus frutos: en ella vivió por más de 30 años (1833–1866) el presbítero español José Benito Ortigueira y Fariñas.

Con una vasta cultura, estableció allí su colegio y dio un giro positivo a la instrucción en la villa, con la aplicación de nuevos métodos de enseñanza, destacándose por su prestigio y dedicación al magisterio.

En su plantel estudiaron espirituanos que combatieron al colonialismo español como Honorato del Castillo y Cancio, y Rafael Río Entero, así como el eminente médico Antonio Rudesindo García y del Rijo.

José Benito Ortigueira y Fariñas nació en San Andrés de Baliña, en Pontevedra, Galicia, el 10 de abril de 1783 y cursó oratoria sagrada en el convento de San Francisco de Salamanca.

Llegó a Cuba en 1824. Primero fundó un colegio en La Habana y luego viajó a Sancti Spíritus, donde permaneció hasta su muerte.

El destacado educador también colaboró en diferentes actividades humanistas como en 1835 cuando la epidemia del cólera, además fue vicepresidente de la Sociedad Patriótica en Sancti Spíritus y uno de los promotores de la fundación del primer periódico local, en 1834, nombrado El Fénix.

María Antonieta Jiménez Margolles, historiadora de la ciudad de Sancti Spíritus, y Javier León Valdés, autores de un documentado trabajo sobre esta residencia y su propietario, opinan que Ortigueira y Fariñas fue muy radical para su época.

Apuntan que fue elegido para las Cortes Españolas en 1821, por lo que sostuvo una digna postura, unido a una loable confianza en todo lo relacionado con la rama científica.

 

ILUSTRE SABIO ESPAÑOL: LA SAGRA           

                  

 

En esta mansión espirituana, en la cual muchos quizás ni reparen, se hospedó el ilustre sabio gallego Ramón de La Sagra (1798–1871), autor de importantes obras sobre la Isla de Cuba, estudioso de nuestra naturaleza y crítico de la devastación de los bosques y los métodos agrícolas irracionales.

Según el reconocido historiador Francisco Marín Villafuerte, La Sagra visitó en 1859 Trinidad.

Acerca de esta colonial ciudad, caracterizada por callejuelas empedradas, suntuosas mansiones, ventanales de madera preciosa y techos de tejas rojas, La Sagra diría que exhibía “un lujo que pasa a prodigalidad en una población pequeña”.

Durante su visita, el historiador español señaló que habían en Trinidad unos dos mil 500 menores de edad escolar, “de los cuales solamente unos doscientos concurrían a los centros de enseñanza que estaban establecidos”.

 

EXPONENTE DEL SIGLO XIX

 

Para los estudiosos, esta vivienda, enclavada en Céspedes No. 8 norte, en Sancti Spíritus, es un valioso exponente de la arquitectura del siglo XIX.

La residencia está compuesta por 16 habitaciones, la mayoría con vista hacia el patio, otrora un símbolo de frescura característico de  los domicilios de esa época colonial.

En la majestuosa fachada se destacan varias rejas de hierro y un gran portón de madera preciosa claveteado, todos protegidos por un alero voladizo en forma de gola, decorado en azul celeste con vetas semejando mármol, afirman Jiménez Margolles y León Valdés.

Si bien sus techos y carpintería son importantes, más aún lo son las pinturas murales que decoran su amplia sala principal, ejecutadas por anónimos artistas locales.

Incógnitos y conocidos pintores también dejarían su huella indeleble en otras viviendas de la ciudad.

Por entonces era normal pintar guirnaldas, cenefas y figurillas en las paredes de las casas, elementos que se han podido arrebatar al implacable paso del tiempo.

Con certeza pocos de los que transitan, sin detenerse, por la acera donde se ubica esta mansión, saben que uno de los secretos mejor guardados entre sus añejas paredes es el de haber hospedado al eminente escritor español Ramón de La Sagra e incluso de quién fue su propietario.

En esta vieja, pero restaurada casona colonial, radicará a partir de ahora la Oficina del Conservador de la ciudad de Sancti Spíritus, un viejo anhelo que se hace realidad con la llegada del 500 aniversario de la villa del Espíritu Santo.  

 

 

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